nestor vaz

 

 

Fotos Curriculum Críticas Material Editado Contacto


 


 



 


Critica ELPAIS 1 / 06 / 06

Las Columnas

Cuando el tango es música

Hugo García Robles

El recital del Quinteto de Néstor Vaz es una buena razón para dos reflexiones. La primera, cuánta excelente música posee este país oculta o sepultada por el ruido exitoso y la segunda, la a veces olvidada condición de música sin más que el tango entraña.

El pasado sábado 27 de mayo, la Sala Zitarrosa desbordó de un público entusiasta e impuntual, que obligó a los intérpretes a comenzar su actuación con veinte minutos de retraso. La impuntualidad es uno de los defectos más irritantes de los uruguayos que arrastra a los que llegan en hora a la ignominia de aguardarlos. Los puntuales se convierten así, como sucede con los fumadores en los lugares cerrados, en "impuntuales pasivos".

Néstor Vaz es un ejecutante virtuoso, con un dominio de su instrumento que no se limita a la mera habilidad sino que en el fraseo y sentido interpretativo exhibe la musicalidad que adorna su talento. Al mismo tiempo, por las composiciones que le pertenecen interpretadas en esa velada, es dueño también de la vena creativa. Impresiona, por lo tanto, como un músico completo. El bandoneón que, como instrumento popular, ha transitado desde Pacho o Minotto hasta Troilo o Piazzolla, en el dominio académico o culterano ha conocido la tarea de Barletta y entre nosotros la que cumple Marino Rivero. Entonces se torna más palpable su esencia de órgano menor, como un "portativo"del pasado, incorporando a su repertorio los grandes nombres de Bach o Haendel, sin violencia.

El bandoneón de Vaz colmó la sala con su sonido imperial, rico en la polifonía de que es capaz en manos de un ejecutante dotado.

Acompañan a Vaz un grupo de estupendos músicos, todos ellos capaces de cumplir, como lo hicieron, papel de solistas en largos tramos del programa. El piano de Hagopian, casi un predestinado por su apellido, Cono Castro en el contrabajo, Jorge Nocetti en la guitarra y Matías Craciun en el violín, fueron elocuentes en musicalidad y acierto interpretativo. A veces nos pareció que los momentos de lucimiento de esos instrumentos, acompañantes del fuelle, desbordaban por la extensión de sus intervenciones en calidad solista. Como cadencias en un concierto académico, esos momentos interrumpían el flujo de la obra, como un parcial desajuste que ponía en un excesivo primer plano, por su duración, la parte de los acompañantes. Decimos esto porque no cabe duda que el bandoneón llena, por sí sólo, todo el espacio sonoro del tango.

Las composiciones de Vaz, sin duda muy hijas de Piazzolla, pero esto no constituye un demérito, son hermosas y bien escritas. El Preludio tanguero para Gustavo es una intensa elegía con su serena polifonía que abre y cierra la obra, mientras la parte central desencadena el ritmo. Palersur, puso sobre el escenario a tres excelentes tambores (Gabriel Ferreira en chico, Eduardo Giménez en el piano y Alfredo Ferreira en el repique), pero nos queda la duda, en estas asociaciones, que no es fácil amalgamar la poderosa voz de las lonjas con la planta instrumental del tango. Quizá, allí se pone de manifiesto, que el mundo afro no aportó al dominio del tango, porque tuvo y tiene su propio carril.

Queda por decir que el recital mantuvo en todo momento una clara condición de musicalidad excelente, que las observaciones precedentes si alguna crítica entrañan estas no rozan la irreprochable calidad artística alcanzada. Y que en ese plano el tango es simplemente música, a la que se suma a veces la poesìa de sus textos cantados y la coreografía. Sabemos poco de la formación y trayectoria de Vaz, pero es necesario estar atento a todo lo que aborde.

 


_ARTICULO EN DEL URUGUAY.NET

NESTOR VAZ QUINTETO

Eduardo Keuchkerian

Escuchar música es indudablemente una experiencia sensorial. Y cada estilo tiene su sentimiento propio. Generalmente si  escucho rock me dan ganas de saltar o mover la cabeza, con los boleros me enamoro, con el folklore y el canto popular me siento muy analítico, algún otro estilo es detestable, y así con casi todo.
Y esto viene al caso porque lo que vivimos sensorialmente el miércoles 18 de julio en la Zitarrosa, fue como escuchar y vivir la música en su estado más puro. Trataremos de explicarlo.
Un compositor intelectual y académicamente  muy preparado, con una inspiración y una experiencia de vida impresionantes, junta todas estas virtudes, se sienta y escribe sobre el pentagrama un montón de notas en cierto orden para tratar de expresar sus vivencias  y sentimientos.
Décadas después, otros músicos toman esos papeles escritos, los leen, los ensayan, y no solo tocan las mismas notas , sino que también tratan de reproducir en la ejecución en sus respectivos instrumentos, los mismos sentimientos que quiso plasmar el autor. Es ahí donde surge la interpretación; y esa interpretación puede ser maravillosa estableciendo un puente directo al creador.
Exactamente eso sucedió en la actuación de Néstor Vaz Quinteto interpretando a Astor Piazzolla. Frente a una sala repleta de público que salió muy eufórico, y que aplaudió muchísimo durante todo el concierto, el Néstor Vaz Quinteto se mandó una actuación memorable.
La noche fue una fuente inagotable de música en su estado más puro. A cada pasaje increíble sucedía otro del mismo o mayor tenor. Fuerza, dulzura, razón, swing...mucho talento sobre las tablas.
El bandoneón  de Néstor Vaz puede sonar a guapo arrabalero, a lamento,  a paisaje marino, o a Troilo. Todo cabe en ese maravilloso instrumento increíblemente ejecutado, creado para llevar la música sacra fuera de las iglesias, y que se ha transformado en el sonido del Río De La Plata.
Ni que hablar de los músicos del Quinteto. Todos ellos son músicos de primera línea y brillan con luz propia. No solo tocaron lo que tenían que tocar, sino que también se pusieron la camiseta  y eso se nota. Alvaro Hagopián en piano, Charlie Cardozo en contrabajo, Jorge Nocetti en guitarra eléctrica (¡ lo que le costó ésto a Piazzolla con la crítica!) y Matías Craciun en violín fueron excelentes aparceros en el camino de Néstor Vaz para interpretar a  Astor Piazzola .
Sobria, eficiente y amena la introducción realizada por Roberto Méndez, todo un profesional y un gran conocedor del tango. Y cabe además un reconocimiento a la labor desplegada en la producción ejecutiva del espectáculo por Adriana Barreiro, que trabajó duramente semanas y que se vieron sus frutos con una sala llena.
A ella y a todos los que participaron de este emprendimiento artístico mucha felicitaciones y las gracias enormes por haber enriquecido el movimiento cultural uruguayo.
Tenemos dos videos para que puedan apreciar lo que pasó esa noche y además fotos.
Que los disfruten.

“Homenaje a Astor Piazzolla” (www///musicauruguay.com, julio2007)


_ARTICULO PUBLICADO EN LA REVISTA TANGUEDIA

EL BANDONEÓN MAYOR DE NESTOR VAZ

Por Arturo Dorner Linne

La elaboración de este artículo tiene un “antes y un después” del extraordinario concierto en homenaje a Astor Piazzolla que en el mes de julio nos brindó el Quinteto Néstor Vaz. Por lo tanto no pretende ser  una adornada biografía de Néstor Vaz, con nutrida información sobre su origen,  su trayectoria ascendente en el panorama musical nacional y su reconocida repercusión en escenarios mundiales. Ese hubiese sido el tenor de mi información, de no haber mediado la oportuna y privilegiada asistencia a esa maravillosa demostración musical, donde se aunaron técnica y sensibilidad en un perfecto equilibrio interpretativo.

Esa experiencia cautivante me llevó a interesarme por otros aspectos de la personalidad de Néstor Vaz, que me explicaran mejor ese vigor y consistencia que emanaba de su presencia en el escenario, y  para ello nada mejor que una entrevista, que nos permitiese sumergirnos en su interesante personalidad.

A través de ese diálogo pudimos definir aquellos principios éticos y culturales que, a lo largo de su vida, moldearon su carácter como persona y como músico.

De las diferentes reseñas biográficas y crónicas sobre Néstor Vaz que circulan en los medios de comunicación, sabemos que nuestro protagonista nació en el año 1948 en una localidad, 25 de Mayo, del departamento de Florida, hijo de una familia donde se cultivaba con intensidad la música popular. El ejemplo de su padre bandoneonísta y primer maestro, le despertó desde pequeño su vocación por dicho instrumento, y a los 14 años ya participaba de agrupaciones típicas en la ciudad de Florida. Los gustos musicales de su padre rápidamente se transfirieron para el adolescente, y fueron las figuras de Aníbal Troilo y de Astor Piazzolla, que orientaron su preferencia musical.

Pregunta: ¿Cuales fueron sus referentes musicales a lo largo de su trayectoria como bandoneonísta?

Vaz: Tres han sido los referentes básicos que nortearon mi camino como bandoneonísta profesional. El primero, sin lugar a dudas, fue mi padre, que me enseñó el manejo del instrumento que hoy considero parte de mi ser; con su ejemplo y desde que yo era aun niño, me familiarizó con el sonido  de dicho instrumento, me compró el primer bandoneón cuando tenía la edad de 14 años, y finalmente me estimuló para  incorporarme a la orquesta típica del maestro Oscar R. Pacheco en mi departamento natal. En mi casa siempre se respiró nuestra música ciudadana y aprendí a quererla. Fue mi padre quien, a través de su gusto musical selectivo, permitió introducirme en el mundo de las grandes figuras del tango. Y fueron dos de esas figuras que colmaron mi sensibilidad y mi satisfacción, para convertirlas en mi dos nuevos referentes.

Aníbal Troilo, mi segundo referente, captado a través de sus discos o de sus espectáculos, lo considero como la figura más predominante en mi etapa de formación tanguera, por su labor equilibrada como instrumentista, director, maestro de músicos y compositor, por mantener una coherencia indiscutible a lo largo de su trayectoria, enseñando a su generación y a las siguientes cómo se puede evolucionar en la expresión musical  sin perder su autenticidad estilística.

Y finalmente el polémico Astor Piazzolla, mi tercer referente y quizá el mas importante, desde que descubrí entre las partituras de mi padre aquel primer álbum impreso con temas de Piazzolla, se constituyó en un ejemplo de vida a seguir, por su indiscutible valentía y por su indiscutible personalidad vanguardista. Fue él quien me llevó a encontrar el “punto de inflexión” en mi trayectoria musical,  con mi propuesta de formación del Quinteto Imperial, bajo la notoria influencia de aquel Octeto Buenos Aires que había mostrado sus excelencias en la Sala Verdi de la ciudad de Montevideo.

Nuestro protagonista ha preferido y se ha destacado en la interpretación del tango instrumental. Ha experimentado diversas formaciones grupales: desde su Quinteto Imperial, creado a la edad de 15 años, y destinado a interpretar el repertorio del prestigioso Astor Piazzolla.

Fue también fundador e integrante de conjuntos dedicados al tango de avanzada en las décadas del  60 y 70:  Quinteto Imperial, Tango por dos, Tango 4.

Posteriormente, ya en su etapa de profesionalización adulta iniciada en el año 1988, lo vemos volcar su preferencia por la formación de tríos, aptos tanto para la interpretación instrumental como para el acompañamiento de diferentes cancionistas. Es el trío integrado por el propio Vaz, el contrabajista Cono Castro y el pianista Ricardo León, el que en la década del 90 se constituye en  revelación del mundo tanguero.

Pregunta: ¿De todas las formaciones que Vd. experimentó, cuál es la que mejor atendió sus expectativas musicales?

Vaz: Las formaciones iniciales fueron producto de influencias que calaron profundamente en mis gustos musicales,  pero fue a través de la constitución del trío que conseguí desarrollar cabalmente mi propuesta musical. Hoy en día estamos trabajando con un formato más complejo, el quinteto, que nos permite alcanzar una expresión más fiel en nuestro compromiso con la música de hoy, que reúne técnica y sentimiento.

El trío mencionado, reconocido por la prensa especializada, le permitió a Vaz llevar su mensaje a diferentes ámbitos, tanto a nivel regional como en otros continentes. En el año 1995, actua en el Festival de Música Popular de Forlimpopoli / Italia y además integrar como primer bandoneón el Ensamble Internacional de Tango bajo la dirección del maestro Héctor Ulises Passarella. Mas adelante en el tiempo, el trio de Néstor Vaz, constituido generalmente por bandoneón, guitarra y contrabajo, ha cumplido una extensa e intensa actividad de difusión cultural, recorriendo países de la región, como Brasil y Argentina, y extendiendo su actividad a otros continentes. Cabe señalar las reiteradas visitas a Alemania  durante los años 1999 y 2000, sus giras por Holanda, Bélgica y Noruega, su participación en eventos en Canadá y los Estados Unidos, su visita al continente africano, donde obtiene un significativo éxito en Angola.

Su manifiesta admiración por Piazzolla lo llevó en el año 2002 a formar un efímero septimino destinado a ejecutar la música de su homenajeado en el Festival Viva el Tango.

Pero su experiencia más reciente ha sido la presentación de un nuevo y ajustado quinteto, compuesto por excelentes músicos, que este año se ha presentado con el vibrante homenaje que le realizara a Astor Piazzolla. Este nuevo conjunto, repitiendo la integración instrumental que popularizó la trayectoria del genial maestro marplatense, pretende pisar firme en los escenarios musicales de nuestro ambiente, y ya se anuncia una próxima participación acompañando a Laura Canoura, prestigiosa cantante de nuestro medio cultural.

Su vinculacion con el jazz y la musica de fusion de Alberto magnone lo lleva en el 2001 a integrar el quinteto de dicho pianista Alberto Magnone, con el cual se presentó en Uruguay y en el Café Tortoni de Buenos Aires,  junto a Horacio Ferrer. Ya en fecha más reciente, año 2006,  lo vemos participando en un cuarteto integrado por bandoneón, piano, bajo y percusión, junto con Alberto Magnone, Federico Righi y  Jorge Trasante, destacándose  una excelente actuación en la ciudad de Cahors (Francia). 

También se ha hecho presente en el campo discográfico, arreglando y acompañando musicalmente al cantante Gustavo Nocetti en el  CD "Excesos" grabado en el año 1996, o editando en el año 2000 con su trío el CD Tango made in Uruguay, cuya presentación se realizó en el XIII Festival Internacional de Tango de Montevideo y con el que fue nominado en Canadá entre los 20 mejores CD de tango del año 2000.
Fue escogido por la cantante holandesa Marluz Lasal para acompañarla en su CD Un amor en la distancia, producido en aquel país, además de haberse integrado en grabaciones realizadas por el Ensamble Montreal Tango en Canada..

Finalmente debe ser registrada su participación en reiteradas oportunidades como compositor, arreglador e intérprete, tanto en el espectáculo teatral, televisivo o cinematográfico.
Como queda en evidencia,  nuestro protagonista ha sabido llevar con autoridad nuestra música popular a diferentes puntos del mundo, concitando en otros públicos el interés por su  siempre seria propuesta musical.


Pregunta:  Por lo reseñado, Vd. ha realizado varias giras por el exterior. ¿Cuáles han sido las experiencias más ricas en sus reiteradas presentaciones en los países visitados por su agrupación?

Vaz: Todas mis giras han sido positivas en el aspecto de permitir la difusión de nuestra música, pero han tenido un valor especial en el sentido de poder satisfacer mis inquietudes culturales; siempre tuve una inclinación por la historia mundial, y estas reiteradas visitas me permitieron conocer históricos centros de creación musical como la ciudad de Leipzig, o la de Carsfeld, cuna del bandoneón Doble A. También satisfice mi placer al visitar importantes museos que albergan la historia cultural de ese continente europeo. Uno de mis mayores emociones fue poder escuchar el órgano de la iglesia de Santo Tomás, en Leipzig, imaginando la eterna presencia del inigualable Juan Sebastián Bach, lo que me llevó a brindarle mi pequeño homenaje en una composición en fuga que lleva el nombre de “Junto a Bach en Leipzig” y que ha sido ejecutado por el Trío en un disco compacto editado en el año 2000.

Analizando el extenso desempeño musical de Néstor Vaz, nos deparamos con un constante requerimiento de conocidos músicos nacionales o extranjeros para contar con la presencia de un  sonido tan peculiar como el del bandoneón en las manos de un intérprete de las credenciales de nuestro entrevistado, para participar en experiencias musicales ajenas a su género, mostrando siempre una gran versatilidad para captar el espíritu de las mismas.

Pregunta: ¿Cómo han sido sus experiencias con otros géneros musicales, ya que le hemos visto alternando con grupos que no son de estirpe tanguera?

Vaz: Efectivamente, me he sentido muy cómodo colaborando con artistas que cultivan otros campos de nuestra cultura musical, desde instrumentistas como Alberto Magnone, junto al que transité por las vertientes del jazz, hasta cantantes y autores que me introdujeron en las raíces de nuestra música popular, como Lágrima Ríos en el candombe, Larbanois y Carrero en el folclore, Laura Canoura en la balada o “El Peyote asesino” en el rock nacional, entre otros ejemplos. Es cierto que muchas veces tuve que rechazar esas aparcerías, por entender que mi participación no se adecuaba al clima de la experiencia propuesta. Ahora, en el único género que no me siento cómodo es en el tango-fusión, donde, sin desmerecer la calidad creativa de músicos como Gustavo Santaolalla o Juan Campodónico, discrepo con el enfoque tangencial con que es tratado el ritmo del tango al dársele protagonismo al ingrediente aleatorio de las combinaciones electrónicas.

Pregunta: ¿Es difícil el aprendizaje de la interpretación tanguera, o es suficiente  un correcto dominio del instrumento elegido?

Vaz: El estudio de la interpretación, aquí en el Uruguay, al contrario de lo que sucede en la Argentina, adolece de una crítica falta de maestros de bandoneón que orienten hacia una interpretación del tango; nuestra juventud musical se encuentra huérfana de ese apoyo pedagógico específico; por eso, cuando surge un valor sobresaliente, como es por ejemplo, el caso de Leonel Gasso un pibe floridense con una vocación natural para el manejo del instrumento, debemos orientarlo en su evolución musical. Eso significa darle oportunidades para su desarrollo, corregirlo en sus errores y estimularlo a expresar en público sus dotes interpretativas. Yo siempre creí y actué en el entendido que es fundamental el intentar expresarse, exponerse, mismo cometiéndose errores; y es necesaria para  sus correcciones  tanto la autocrítica como la opinión de los entendidos. Es preferible brindarse a un público que lo pueda juzgar, a encerrarse en una burbuja que no le permite trascender: ¡¡¡es como conformarse con cantar en el baño!!!

Pregunta: ¿Cómo es su relación con la crítica musical especializada?

Vaz: Yo soy consciente de mi trabajo, del esfuerzo puesto en él; por eso no le tengo miedo a la crítica, pero le tengo más fe a mi autocrítica, ya que la mayoría de los críticos no tienen un respaldo teórico y práctico consistente. Me gusta mucho escuchar la opinión de otros colegas, de cualquier género que sea. Otra cosa es el ejercicio de la profesión en Buenos Aires, donde existe una masa periodística formada e informada, con una respetada opinión.

Pregunta: ¿Vd. cree correcto el procedimiento de modificar a través de arreglos específicos los contenidos melódicos de temas pertenecientes al acervo musical de épocas tradicionales, o debe mantenerse su estructura melódica y rítmica, tal como lo crearon sus compositores?

Vaz: Hay dos situaciones diferentes: en determinados casos, donde los temas considerados ya fueron elaborados con un arreglo definido, como es el caso de las composiciones de Astor Piazzolla para ejecución de su quinteto, no es ningún demérito –y hasta creo que sea lo correcto- el utilizar la propuesta armónica lanzada por su autor. Es lo que sucede con las composiciones de los grandes maestros, donde es respetada en su totalidad la estructura musical, salvo algunas alteraciones en los tempos manejados por los directores orquestales.  En el caso de composiciones, especialmente las tradicionales, que cuentan generalmente con una partitura elaborada para un instrumento, considero que es válido el procedimiento de incorporar conceptos musicales actuales, siempre que con el mismo no se desvirtúe su contenido, transformándolo en otra propuesta temática.

Pregunta: ¿El tango está en vías de extinción, o los caminos nos llevan a un tango nuevo, con nuevos conceptos musicales o de renovación?

Vaz: La música popular contiene una dosis de tradición que exige una constante renovación o innovación. En los años 20 fue la participación visionaria del sexteto de Julio De Caro que, ante un estancamiento estético del tango, abrió nuevos caminos que fueron transitados por los conjuntos más eminentes de la década del 40. Las innovaciones siempre son resistidas por las generaciones más conservadoras; sucedió una situación similar con la propuesta de Astor Piazzolla, al que se le negaba su condición de representante de nuestra música popular. Hoy, su figura es reconocida mundialmente, y ha llevado a la música rioplatense a un pedestal que no pone en duda su origen popular. Es cierto que su difusión exige conocimientos técnico-instrumentales, que están presentes en todas las etapas de su concepción, tanto en la creación, en los arreglos o en su ejecución, pero existe en su esencia la sensibilidad de un pueblo que vive su contemporaneidad. Nunca se ha visto en estas márgenes del Plata tantos jóvenes interesados en el aprendizaje del bandoneón, por ejemplo. Se diseminan las escuelas de tango y surgen conjuntos formados por jóvenes que disfrutan comunicándose a través de sus instrumentos y sus cuerdas vocales. El tango no está muerto. No lo matan los medios que no lo difunden, ni pasadores de discos en las radios que lo ignoran o no lo actualizan, ni seudos criticos que les soplan a la oreja a periodistas de grandes medios que “en Uruguay no hay bandoneonistas porque los únicos que valen son los que están en el exterior”…. , y me remito a aquella magnífica defensa que mi amigo el cantante Gustavo Nocetti realizara en un programa de la televisión nacional ahuyentando esos presagios agoreros que esgrimen aquellos individuos que profesionalmente ven una amenaza en la difusión de nuestra música popular ciudadana. La amenaza son ellos mismos con su postura negativista….

Pregunta: ¿En su caso particular, existe o existió colisión entre su actividad musical y la profesional como geólogo?

Vaz: Vine a Montevideo con el propósito de estudiar en la Universidad, poniendo todo mi esfuerzo en la concreción de ese objetivo, pero sin archivar mi querido bandoneón. Una vez que culminé mis estudios y ya ejerciendo mi profesión de geólogo, con mi núcleo familiar formado, sentí la necesidad de profundizar mi vocación, ya como músico profesional, interrumpida durante el período en que la dictadura militar me inhibió éticamente a su ejercicio. Fue en ese momento que mis hijos supieron que tenían un padre bandoneonísta, profundamente enamorado del  sonido de su instrumento.

En un pasaje inicial de este artículo hago mención a un “próximo” espectáculo de la cantante Laura Canoura acompañada por el nuevo quinteto de Néstor Vaz; y como los tiempos de elaboración de mi trabajo fueron extendiéndose hasta la reciente fecha del mencionado recital, tuve la posibilidad de asistir y disfrutar de esa exitosa conjunción de valores tan reconocidos en nuestro medio cultural. 

Un posterior análisis de esta presentación me permite reiterar el concepto de que toda manifestación musical que involucre la figura de Néstor Vaz está signada por un toque de gran calidad, donde se evidencia el conocimiento pleno de su instrumento que le permite extraer del mismo toda su emoción, especialmente el de su mano izquierda. En este caso el elogio alcanza, por supuesto, a las personas que lo acompañan, tanto a los integrantes de su formación como a la prestigiosa cantante. Este espectáculo nos mostró un decantado cuidado en los arreglos musicales, totalmente ajustados a las características de la cancionista, complementado con las virtuosas ejecuciones realizadas por los integrantes del quinteto.

No me cabe la mínima duda de que nos encontramos frente a la figura más trascendente de nuestro medio musical, fundamentada en una  madurez personal y profesional, de firmes convicciones sociales y culturales,  y en un inquebrantable esfuerzo en el perfeccionamiento de sus aptitudes para todo tipo de actividad al que se aboca.